Arquitectura, diseño y otras formas de mirar.
Soy Mabel Coronel, arquitecta egresada de la UBA, con un posgrado de Especialización en Metodología BIM. También soy diseñadora de Indumentaria y Textil.
Actualmente, desarrollo mi trabajo principalmente en el campo de la metodología BIM, la coordinación de proyectos y la gestión de información aplicada a la arquitectura.
La construcción comienza mucho antes de llegar a la obra.
Entiendo que la arquitectura no se limita al diseño de los espacios y que la construcción comienza mucho antes de llegar a la obra. Empieza con las ideas, las decisiones, la planificación y la información necesaria para hacerlas realidad. Desde esta perspectiva, concibo la gestión BIM como una forma de conectar personas, disciplinas y procesos, para que cada etapa del proyecto dialogue con las demás y mantenga una dirección coherente.
Me interesa la arquitectura tanto por su dimensión técnica como por su capacidad de transformar la manera en que habitamos los espacios.
De la tierra a la ciudad. Y de la ciudad a la montaña.
Nací en Paraguay, en un entorno rural, casi selvático, rodeado de vegetación, donde la tierra formaba parte de la vida cotidiana. Crecí entre cultivos de sésamo, estevia y anís, y una huerta de la que salía buena parte de lo que comíamos. Esa forma de vivir me dejó una relación muy cercana con la naturaleza y una sensibilidad particular hacia el territorio y las distintas maneras de habitarlo.

Con el tiempo, descubrí otros lenguajes que también me apasionan. Estudié diseño de indumentaria y trabajé como vestuarista en teatro, una experiencia que me permitió explorar el lado más lúdico y expresivo del diseño. Me interesa la moda no solo por su dimensión estética, sino también como una forma de comunicación y expresión social.
Crecí al ritmo de la polka y el chamamé. Más tarde, en Buenos Aires, descubrí el tango, la cumbia y a Charly García. Los lugares que habité y todo lo que fui encontrando en el camino también se convirtieron, de alguna manera, en parte de quien soy hoy.
Disfruto leer, jugar al fútbol y explorar distintas expresiones artísticas. Me gusta la energía de Buenos Aires, sus colores, su diversidad y sus calles, pero también la tranquilidad de una huerta y el silencio de la montaña. Desde que conocí la Patagonia, siento una conexión especial con ese paisaje. Todavía no sé si me enamoré de la montaña por la Patagonia o de la Patagonia por sus montañas.
En mí conviven intereses que pueden parecer muy distintos: lo técnico y lo artístico, la ciudad y la naturaleza, la precisión de la arquitectura y el juego de la moda y el arte.
Quizás por eso me interesa tanto el diseño en sus diferentes escalas: porque cada disciplina ofrece una manera particular de observar, interpretar y relacionarnos con el mundo.